Puerto de Vega, en el concejo de Navia, es un pintoresco pueblo de origen ballenero y aires indianos del occidente asturiano, donde Gaspar Melchor de Jovellanos pasó sus últimos días.

Fue elegido «Pueblo Ejemplar de Asturias» en 1995 y tres años más tarde, «Pueblo más bonito de Asturias», títulos que atraen a turistas que, sin poder remediarlo, se quedan embelesados al disfrutar de una villa donde el Mar Cantábrico sigue siendo el gran protagonista.

Puerto de Vega ©Camilo Alonso

Pasado y presente ligado al mar

 

Puerto de Vega tiene un encanto especial, un sabor añejo irresistible. Las almenas centenarias y los dos cañones del siglo XVIII del Paseo del Baluarte, nos recuerdan que estamos en un territorio donde la piratería y las invasiones fueron frecuentes. Incluso fueron de utilidad contra las tropas napoleónicas en la Guerra de la Independencia.

Puerto de Vega ©Paco Currás

La situación estratégica de Puerto de Vega lo convirtió en un punto clave del transporte marítimo de mercancías entre los siglos XVII y XIX. Motivo por el que fue el puerto de cabotaje elegido para establecer la primera aduana de Asturias.

Puerto de Vega ©Juan de Tury

Para homenajear su larga trayectoria marinera recrearon la antigua mesa de mareantes en el Mirador de La Riva (1992). Allí encontramos un arponero de 1854, un mural que representa la extinta caza de ballenas en el Cantábrico, dos enormes quijadas de ejemplares de unas 30 toneladas, y el contrato ballenero más antiguo del que se tiene constancia.

Arponero en el Mirador de la Riva ©viajerosconfesos

Mesa de Mareantes ©viajerosconfesos

Quijadas de ballena ©viajerosconfesos

En Puerto de Vega también se desarrolló la actividad industrial conservera. Precisamente, en la fábrica de La Arenesca, fundada en 1925 por Rosalindo González, se encuentra el Museo de las Historias del Mar. En una amena visita repasamos la dura -e incierta- vida de los pescadores, y descubrimos el papel que desempeñaron las mujeres en tierra firme, por ejemplo, tejiendo redes, reparando nasas y por supuesto, en la fábrica de conservas y salazón.

Este mismo edificio también alberga el Museo Etnográfico Juan Pérez Villamil, donde podrás conocer 8 oficios típicos del mundo rural asturiano (cesteiros, ferreiros, filandeiros, etc.) que forman parte del gran legado cultural y etnográfico de esta tierra. Ambos museos son gratuitos.

Cofradía de pescadores ©José Ramón Navarro Tudela

Pero Puerto de Vega también es presente y futuro. El edificio de la Cofradía de Pescadores de Nuestra Señora de La Atalaya y las coloridas barcas de su flota pesquera, en las que salen a faenar diariamente, confirman que el mar sigue siendo el motor esencial de su economía local.

Lonja ©Jesús Alfaro

La preciosa Lonja de Puerto de Vega (1928) continúa haciendo la subasta de pescado, y es la principal distribuidora de percebe de la costa asturiana. Buena parte de las capturas se pueden degustar en los restaurantes del pueblo. Arroz con bugre, calderetas de pescado, guisos marineros o marisco fresco son sus platos estrella.

Una de las visitas imprescindibles en Puerto de Vega es precisamente la que ofrecen en la rula. Podrás presenciar en directo una subasta, y descubrir muchas curiosidades sobre el arte de la pesca en el aula didáctica.  Las visitas guiadas se llevan a cabo de lunes a viernes en horario de mañana y tarde, tienen una duración de 1 hora y un precio de 3€/adulto (a partir de 12 años). Es aconsejable que reserves en el 985 648 513.

Panel informativo ©viajerosconfesos

El patrimonio histórico de Puerto de Vega

 

Algo que llama la atención en Puerto de Vega es la distribución del espacio. Las calles que parten de la Plaza de Cupido, origen del núcleo poblacional, guardan cierto orden. Es realmente sencillo pasear por el pueblo y descubrir su interesante patrimonio.

Puerto de Vega ©viajerosconfesos

Destaca el Casino, edificio indiano construido en 1931, donde se proyectaban películas de cine, y se representaban obras de teatro.

Capilla de la Atalaya ©viajerosconfesos

También hay que mencionar la Capilla de Nuestra Señora de La Atalaya, fundada por el Gremio de Marinería y Comercio, a principios del siglo XVII, tras encontrar una talla de la virgen flotando en el agua.

Y por supuesto, la Iglesia de Santa Marina, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1982, y conocida popularmente como «la catedral del barroco rural del occidente asturiano». En esta iglesia, delante del altar mayor, estuvo el sepulcro de Gaspar Melchor de Jovellanos, hasta que fue trasladado a su ciudad natal, Gijón.

Este ilustre personaje murió a consecuencia de una pulmonía en la casona de Antonio Trelles Osorio, en 1811. La placa conmemorativa y el blasón de la fachada, señalan el edificio en el que se produjo este acontecimiento histórico.

Casa de Antonio Trelles Osorio ©viajerosconfesos

Placa conmemorativa del fallecimiento de Jovellanos ©viajerosconfesos

Si viajas con niños te agradará saber que junto a la antigua conservera, se encuentra el precioso parque Benigno Blanco. Lleva el nombre de un emigrante portoveguense, que terminó siendo alcalde de La Habana. Su familia donó las tierras para convertirlas en un espacio social, y la obra fue sufragada por los vecinos.

Parque Benigno Blanco ©viajerosconfesos

En este terreno han creado un espacio verde con un paisajismo muy cuidado, y un área infantil galardonada con el “Columpio de Bronce” en 2014. Premio que le conceden a aquellos parques accesibles, seguros y sostenibles.

¡Quédate unos días en Puerto de Vega!

 

¡Qué mejor manera de disfrutar de esa «slow life» que se vive en el occidente asturiano que pasando unos días en Puerto de Vega! Un pueblo ideal para desconectar de la rutina, alojándote en algún hotel rural o en una casona asturiana.

A menos de 8 kilómetros, puedes visitar la villa de Navia, capital del concejo. Si eres amante del senderismo no dudes en seguir la Senda Costa Naviega. Es una ruta litoral sencilla y poco exigente, que atraviesa lugares tan bonitos como la Playa de Frexulfe, una de las más salvajes de Asturias.

Otro punto cercano de suma relevancia es la Reserva Natural Parcial de Barayo, donde nuestro eslogan, «Paraíso Natural», está más que justificado.

 

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Foto de cabecera: Camilo Alonso

Fotos: Camilo Alonso, Jesús Alfaro, Juan de Tury, J.R. Navarro, Paco Currás y Ángela Delgado

Texto: Ángela Delgado ©viajeros confesos

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